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Adolescencia y sociedad actual


“Mi primer amor tenía doce años y las uñas negras” Martín Adán. La Casa de Cartón (1928)Para quienes trabajan en psicoterapia con adolescentes es relativamente común el reconocer que puede ser un desafio muy interesante y a la vez complejo, de ahí la necesidad de detenerse a pensar en la adolescencia y sus características. En el presente trabajo pretendo un acercamiento al tema de la irrupción de la sexualidad adolescente y algunas de las preocupaciones comunes de los padres al respecto.

Carvajal señala que aunque la situación más central y definitiva de la metamorfosis adolescente es la crisis de identidad, las más evidentes son las crisis de autoridad y la crisis sexual, siendo la sexual la más angustiosa y compleja para el adolescente.Diversos autores han señalado cómo los padres del adolescente también tienen que pasar por complejas elaboraciones psíquicas, debido a que el hijo adolescente reactiva y provoca la resignificación de sus pasadas adolescencias que se reaniman en esta fase en la que, coincidentemente, se encuentran atravesando la crisis de la edad media de la vida, en un contexto en el que tales cambios, se entrecruzan con los cambios socioculturales que vivimos en estos tiempos.

El peso de la globalización, los cambios en la pareja y en la familia, las representaciones de la sexualidad, y el impacto de la música, la televisión, el cine e Internet, afectan e influyen de manera particular en los adolescentes, que viven de manera más cercana la velocidad en el desarrollo de las comunicaciones, la información y las nuevas tecnologías.Entre las situaciones complejas planteadas por los cambios en la sociedad, nos encontramos con que la adolescencia se ha ido transformando en el modelo a seguir. El afán de pertenecer a la cultura “actual” lleva a borrar límites genera¬cionales, y a estados de confusión tanto en los adultos como en los adolescentes.Los adultos quieren parecer adolescentes, vestirse como ellos, escuchar y bailar su música, usar su jerga, renegando del paso del tiempo, quedando la figura del adulto desdibujada como modelo de identificación, e interfiriendo con la posibilidad del trabajo de búsqueda de la propia identidad del adolescente. Es frecuente observar a los padres esforzándose por vestirse, hablar y actuar como muchachos, llegando a competir con sus hijos por demostrar quién corre más kilómetros en las bandas de los gimnasios. O madres que se visten como adolescentes, adelgazan, compiten con sus hijas e intentan por todos los medios parecerse a ellas. Como es notorio, hay una fuerte tendencia a la exalta¬ción de la juventud, (verse joven, ropa joven, música joven, cremas, gimnasio y cirugía para verse joven). Los cambios en la familia son evidentes. Ya no se trata de una familia fundada en un padre, representante de la autoridad y la verdad indiscutible, y en una madre que asumía los valores tradicionales de la maternidad. En la actualidad los padres van cediendo terreno como modelos de identificación, al entrar en escena desde muy temprano en la vida del niño, otras figuras representativas como la niñera, las profesoras de la guardería, el nido, y los distintos profesores, entrenadores, terapeutas, además de las nuevas parejas de los padres, hermanos y nuevos hermanos, y los modelos propuestos por la televisión, que han llegado a formar parte sustancial de la vida familiar.Los adolescentes, que se encuentran en un momento clave de reorganiza-ción psíquica, en el que tienen que separarse de los padres y renunciar a ellos como principales objetos de amor e identificación, tienen que buscar sustitutos fuera de la familia, y es en esta transición que cobran importancia los apoyos o referentes que la sociedad les brinda. Los medios de comunicación contribuyen a la modelación del Ideal del Yo, que durante la adolescencia va sustituyendo al Yo Ideal.Aquí cabe preguntarse cuál es el impacto de la llamada crisis de modelos que presenta nuestra sociedad a los adolescentes, a través de los medios. Basta repasar las situaciones o acusaciones que han tenido que enfrentar diversas figuras públicas como congresistas, jueces, ex presidentes de la República, generales…, pero también futbolistas, cantantes, actores y actrices de cine y televisión). En la actualidad, medios como la televisión e Internet son ávidamente consumidos desde edades muy tempranas. Por la televisión circulan todo tipo de mensajes, ideales, valores, imágenes del cuerpo, principios acerca de la visión del mundo, de la sexualidad, roles de varón y mujer, o cuestiones frente a la idea de pareja, homosexualidad y heterosexualidad, embarazo, aborto, familia, escuela, que también van al inconsciente.De otro lado, la Internet se ha convertido, para los púberes y adolescentes principalmente, en la gran ventana de ingreso al erotismo y la pornografía. Es evidente que vivimos en una sociedad que permanentemente excita a los adolescentes desde el punto de vista sexual, lo que en ocasiones los lleva a tener sus primeras experiencias sexuales a edades más tempranas, desarrollando una precocidad que no es precisamente fuente de madurez. Estrella cita a Bruce, para quien “esta aparente precocidad está vinculada con una sobresexualización y sobreagresificación desaforada en la televisión, el cine, internet. Los adolescentes ingieren esta carga gigantesca de estímulos que con frecuencia no pueden digerir ni elaborar, y a menudo se encuentran solos frente a este fenómeno que los satura y desborda, dejándolos perplejos, solos, perdidos”.El padre de Marcos, de 11 años, trabajando en su computadora, se vio de pronto invadido por publicidad de diversas páginas pornográficas. Revisando el historial de la computadora, descubrió que su hijo había estado “entrando” a diversas páginas que ofrecían pornografía. Pero lo que más le inquietó, fue descubrir que había ingresado también a diversas páginas de pornografía gay. Le preguntó, lo interrogó, quiso saber desde cuándo, qué era lo que buscaba, por qué había entrado a esas páginas, qué había sentido… Al final de la noche el hermano de Marcos lo escuchó llorando en su cuarto y al acercarse, Marcos le dijo: “Mi papá prácticamente me obligó a que le diga que soy gay”.Los padres se muestran sorprendidos y preocupados por el lenguaje sexual de los adolescentes. Es común escuchar a chicas hablando con términos que antes eran usados casi exclusivamente por los hombres. También preocupa a los padres observar que sus hijas e hijos usan los pantalones debajo de las caderas, y no son pocos quienes comentan lo sorprendidos que quedan cuando prestan atención a las letras de las canciones de Reggaetón que escuchan sus hijos en el carro.(“Mayor que yo” Daddy Yankee”No me importa que usted sea mayor que yo/ hoy la quiero en mi cama/y no malinterprete mi intención/ es que no me aguanto las ganas/por eso he venido a decírselo/ que hoy la quiero en mi cama”)Aunque habría que recordar que esto no es necesariamente signo exclusivo de nuestros tiempos. Dostoievsky, en “Los hermanos Karamazov”, nos relata: “Hay ciertas palabras y conversaciones que son desgraciadamente imposibles de evitar en las escuelas. Unos muchachos puros en mente y en corazón, casi niños, gustan de hablar en la escuela de cosas, cuadros e imágenes de las cuales aun los soldados algunas veces evitarían hablar”.

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