La revolución digital también pasa por los tribunales: POZO Abogados & Asociados, un nuevo modelo legal con sello granadino

“No se puede luchar contra los delitos del siglo XXI con herramientas del siglo pasado” — abogado Cristian Pozo, penalista especializado en delitos infrmáticos

Granada no solo es una ciudad con historia, también es cuna de innovación jurídica. Así lo demuestra Cristian Pozo, abogado penalista en Granada y director de POZO Abogados & Asociados, una firma que ha sabido posicionarse como referente nacional en la defensa de delitos informáticos y derecho digital. Con un enfoque moderno y disruptivo, su despacho lidera una nueva forma de entender la abogacía: tecnológica, accesible y especializada.

“Nos dimos cuenta muy pronto de que los delitos habían cambiado, pero la forma de defenderlos no. Mientras el ciberdelincuente evoluciona, muchos profesionales siguen anclados en esquemas del siglo XX. Esa brecha había que cerrarla”, afirma este abogado digital en una conversación en su despacho, situado en pleno centro de Granada, pero con la vista puesta en toda la península.

Y no es una metáfora. POZO Abogados presta servicios legales en toda España, con un modelo que combina la atención presencial con el asesoramiento online. “Tenemos clientes en Madrid, Valencia, Bilbao o Sevilla. La tecnología no solo ha cambiado el delito, también ha cambiado la forma de trabajar y comunicarse con quienes nos necesitan. Nosotros hemos construido el despacho pensando en eso”, explica.

Cristian Pozo no habla desde la teoría. Es presidente del Grupo Especializado en Nuevas Tecnologías del Ilustre Colegio de Abogados de Granada, y ha dirigido varios cursos de formación jurídica sobre derecho digital y delitos informáticos. “La formación constante no es una opción, es una obligación. El cibercrimen cambia cada semana. O estás al día o te quedas atrás”, subraya este abogado de Granada.

El despacho que dirige está formado por un equipo multidisciplinar, especializado no solo en derecho penal tecnológico, sino también en áreas como derecho civil, extranjería y responsabilidad civil. “Muchos casos que llegan por delitos digitales acaban teniendo ramificaciones en otras áreas. Por ejemplo, una suplantación de identidad puede derivar en daños patrimoniales o problemas de residencia. Hay que saber moverse en todas esas aguas”.

Uno de los aspectos que más valora su clientela, según Pozo, es la cercanía y la inmediatez. “No basta con saber de leyes. Hay que saber escuchar, entender el impacto emocional que tiene en alguien ser víctima de un delito digital. A veces han perdido dinero, pero otras han perdido reputación, tranquilidad o privacidad. Nuestra labor va más allá de los juzgados”.

Con una presencia digital activa y una comunicación clara y sin tecnicismos, Cristian Pozo ha logrado algo que pocos despachos han conseguido: ser accesibles sin perder la especialización. Su receta combina conocimiento jurídico, dominio tecnológico y, sobre todo, una visión de futuro.

“Lo que hacemos no es solo derecho penal. Es defensa en un nuevo terreno de juego. Y en ese campo, hay que estar preparado cada día para lo inesperado.”